viernes, 25 de septiembre de 2015

Gustito Musical: Paracaidistas en franco retroceso (Don Lunfardo y el Señor Otario)

Artista: Don Lunfardo y el Señor Otario
Álbum: Paracaidistas en franco retroceso
Año: 2008

¡Sos un mal viaje hacia el placer!

Sin dudas, Paracaidistas en Franco Retroceso, significó un quiebre en la discografía de la banda platense. Lejos de la fusión de ritmos que había aparecido en sus dos trabajos anteriores –el Álbum Verde y Fotógrafos del abismo-, el Señor Otario se sumergió en lo más profundo de sí mismo y halló oscuridad y psicodelia. Halló también lo que es hasta ahora, a mi entender, el mejor disco de su carrera.
Son 15 canciones, un número para nada despreciable. Pero lejos de ser elegidas al azar, todas ellas son guiadas por un hilo conductor que atraviesa por completo el disco. Las máquinas utilizadas y los diversos sonidos que se escuchan al finalizar cada track, enlazan todas las canciones. El clima es tétrico y por momentos también futurista. Una mezcla exquisita entre El último bondi a Finisterre de Los Redondos, y la novela de George Orwell 1984. Además de una obvia influencia de ciertas bandas extranjeras, como Radiohead.
“Nada maldra sal” es la canción que abre la obra, y anticipa un poco de qué trata esta nueva apuesta de Don Lunfardo. Una orquesta sinfónica al comienzo abre paso a unos golpes de batería, seguido inmediatamente por un furioso riff de la guitarra de Marcos Tradatti. La voz de Luciano Angeleri, conocido como el Chino, encuentra tal vez su mejor expresión: cruda y arenosa, casi al borde de molestar al oído imprevisto, pero que se ensambla con las canciones a la perfección.
Siguen “Cicuta” y “Paolo Marqueni”. La primera baja el tiempo, pero no la intensidad. Nuevamente la guitarra de Tradatti marca el desarrollo de la canción, y se suman los coros de Martín Marroco –ex bajista de la banda- que acentúan el estribillo. La segunda es un rock al palo, cuatro minutos de pogo. Una canción aparentemente dedicada al ex-Beatle Paul McCartney, y donde el Chino arroja una de las frases que se convertirá en bandera, y también en el título de esta nota: sos un mal viaje hacia el placer.
El arpegio de una guitarra limpia, casi acústica, da inicio a “Canción Paracaídas”. Lenta y densa, pareciera que la canción por momentos se arrastrara. ¿La mejor canción del disco? Afirmarlo es un poco arriesgado, pero es verdad que condensa muchas de las sensaciones que atraviesan la obra: la soledad, la paranoia, la oscuridad, la desesperación. Poco recomendable para escucharla en solitario de madrugada si estás poseído por la depresión.
Desde el título, “Gobernar es el delito” nos marca una postura respecto al gatillo fácil. La garganta del Chino escupe con violencia: “Sangre de pungas, de tumba y mamas que beatifican el si robarás. Naturaleza y criminalizar”. Sigue “Cosmonautas”, una canción de amor… O tal vez de desamor. “Nadie sale ileso de esas piernas” se escucha por ahí, como un lamento nostálgico y desgarrador.
Las críticas sociales tampoco se quedan afuera. Si bien la escritura del Chino se ha vuelto más críptica, aún deja vislumbrar una serie de letras irónicas que golpean directamente al típico personaje de la clase media. Ante ese discurso que afirma que hay que matarlos a todos, principalmente a los negros y a los pobres, en “Negros” –valga la redundancia- el mensaje es contundente: “¡Negra la sangre de la locura, negra la tinta de la ficción, negro es el barro que envuelve al barrio, negro es el ritmo de la rebelión!”.
“Cancer Strike”, “Vivir”, “Caracol”, “Futbol Inc”, grandes canciones que complementan y cierran el disco. ¿Cómo se logra esto? Bueno, cuatro días en El Cielito Records bajo la influencia del ácido y otras sustancias, para grabar el disco pueden ayudar. Pero sin dudas se debe a una evolución y crecimiento de la banda. Ya casi instalados como un mito en las diagonales, Don Lunfardo se encuentra, con este disco, en el mejor momento de su historia. Ahora mismo debe ser la eternidad.

Por: Sebastián Bertelli 

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